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La FAO lanzó ayer un llamamiento para recaudar más de 96 millones de dólares destinados a la ayuda de emergencia en el sector agrícola durante el próximo año en 14 países y regiones afectados por catástrofes de origen humano o natural. La mayor parte (más de 86 millones) son necesarios para África. Los fondos solicitados vendrían a cubrir el componente agrícola del Llamamiento Humanitario de las Naciones Unidas en 2006. Los organismos de la ONU y sus socios no gubernamentales pretenden recaudar un total de 4. 700 millones de dólares para hacer frente a las necesidades básicas de 31 millones de personas afectadas por emergencias de carácter grave. La mayor parte de los países protagonistas del llamamiento de este año se encuentran en África, que continúa atormentada por la violencia, el desplazamiento de la población y la pobreza endémica. La situación se ve exacerbada por las recurrentes catástrofes naturales y por el VIH/SIDA. En Burundi, a pesar de una serie de progresos notables, -entre ellos las primeras elecciones generales democráticas desde el conflicto civil que comenzó en 1993-, más del 60 por ciento de la población vive por debajo del nivel de pobreza y el 69 por ciento sufre de malnutrición. La FAO solicita más de 10 millones de dólares para potenciar la producción agrícola y ganadera, rehabilitar la infraestructura rural y los recursos forestales sometidos a una explotación excesiva, relanzar las actividades pesqueras en pequeña escala y mejorar el régimen alimenticio de las familias más vulnerables gracias a la horticultura doméstica y el cultivo de árboles frutales. Liberia consolida su transición a la democracia tras 14 años de atroz guerra civil, pero sigue siendo uno de los países más pobres y con más inseguridad alimentaria del mundo; más del 90 por ciento de su población sobrevive con menos de dos dólares al día. La FAO quiere conseguir 7,8 millones de dólares para reforzar la producción de arroz -el alimento básico del país-, así como la producción de hortalizas, y el cultivo de raíces y tubérculos. Este organismo advierte también que un fracaso en el aumento de la producción agrícola se traducirá en una prolongada escasez de alimentos, mayor inestabilidad e incluso en una posible amenaza para el proceso de paz. Es también prioritario sostener la rehabilitación de las actividades de pesca y la producción ganadera. En Somalia, los destinatarios del llamamiento son un millón de personas crónicamente vulnerables, la mayor parte de las cuales apenas puede cubrir sus necesidades básicas. La FAO solicita 7,6 millones de dólares para ayudar a los somalíes que han perdido sus medios de sustento a raíz de la violencia, de la inseguridad o de las condiciones climáticas desfavorables e incrementar la disponibilidad de alimentos para los desplazados internos o los repatriados. A pesar de su potencial de granero para los países limítrofes, Zimbabwe se enfrenta a retos comunes a los de sus vecinos, en particular el VIH/SIDA, las catástrofes naturales, la inseguridad alimentaria y la disminución de la capacidad de ofrecer servicios sociales básicos a su población. La FAO quiere recaudar más de 33 millones de dólares para que Zimbabwe mejore su seguridad alimentaria e incremente la productividad agrícola mediante la provisión de insumos y la mejora de la gestión de los cultivos, reforzando además sus servicios de sanidad veterinaria y de control de las enfermedades animales. En las próximas semanas la FAO lanzará una serie de llamamientos que totalizan cerca de 100 millones de dólares para Sudán y la República Democrática del Congo, dos países que se encuentran la transición desde una fase de emergencia a la de ayuda a largo plazo para la rehabilitación y el desarrollo, por lo que no están incluidos en el llamamiento humanitario de este año.
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