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Rumanía y Bulgaria firmaron hoy en Luxemburgo, en la abadía de Neumünster, su Tratado de Adhesión, poniendo así punto y final a la quinta ampliación de la Unión Europea que quedó inacabada en mayo de 2004 ante la falta de avances suficientes en los terrenos sociales, económicos y políticos en estos dos países. Hoy se confirma, sin embargo, el ingreso efectivo de los dos países en el club comunitario el 1 de enero de 2007, aunque eso sí, a condición de que culminen su proceso de reformas políticas y económicas.
La ceremonia, que se desarrolló en presencia del presidente de Bulgaria, Georgi Parvanov, y el de Rumanía, Traian Basescu, así como de los representantes de los Veinticinco Estados miembros, estuvo marcada por el compromiso de Rumanía y Bulgaria de mantener el gran esfuerzo hecho hasta ahora.
"Después del memorable Primero de mayo (de 2004), aquí nos tienen ahora a nosotros hoy, para mostrar nuestra voluntad común de estar unidos 'para lo bueno y para lo malo' en el seno de la familia europea ampliada a 27", apuntó el presidente rumano en el acto solemne. "Para nosotros la adhesión de la Unión ha sido un viejo sueño de más de medio siglo, el de levantar todas las barreras y compartir los valores europeos occidentales, la prosperidad y la seguridad", subrayó.
Por su parte, Parvanov manifestó que "con su historia milenaria, su propia cultura, sus valores profundamente europeos, mi país aportará su propia contribución al bienestar común, a la diversidad cultural y al desarrollo de la Unión". "La fecha hoy es importante debido a la nueva responsabilidad que deberá asumir la República de Bulgaria, tomando parte del proceso de toma de decisiones en el seno de la Unión Europea. Os aseguro que nos preparamos activamente para ser un socio constructivo", añadió.
El presidente del Consejo Europeo en ejercicio, Jean Claude Juncker, subrayó que con esta nueva incorporación "se acabaron las conciencias encarceladas, como hubo en Bulgaria y Rumanía, y se acabaron los sueños rotos y abortados". "Estamos en marcha, sí, pero nada es fácil, en este continente nada es fácil", añadió.
"Acojamos a los pueblos rumanos y búlgaros, a estos pueblos valientes, sesenta años después del fin de la Segunda Guerra Mundial para hacer de nuestro continente un artesano de la paz en el interior y en el exterior", pidió Juncker.
Por su parte, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, celebró la "feliz coincidencia" de que también tal día como hoy, en 1974, la Revolución de los claveles permitió la democracia en Portugal. "Un camino que también Rumanía y Bulgaria iniciaron con revoluciones democráticas hace cerca de 15 años", apuntó.
"Hemos sido socios amistosos, pero también exigentes. A lo largo de este recorrido, hemos alentado el cambio", dijo el presidente del Parlamento Europeo, Josep Borrell, "porque sabíamos que tendría beneficios para vuestros conciudadanos". Las reformas deben sin embargo continuar por "el interés común", especialmente en ciertos temas muy precisos como la justicia y asuntos de interior, medio ambiente y competencia, añadió Borrell.
CONDICIONES DEL PE
El Parlamento Europeo ha sido el último mes el más crítico de cara a esta ahesión, por lo que obtuvo el compromiso de Barroso y Juncker, expresado en un intercambio de cartas con Josep Borrell, de que su opinión será tenida en cuenta en caso de que se decida activar la cláusula de salvaguarda para retrasar el ingreso de Rumanía y Bulgaria hasta 2008, aunque legalmente esta decisión correspondería únicamente a los Veinticinco.
El comisario responsable de ampliación, Ollie Rehn, aseguró a los eurodiputados que la Comisión "no dudará" en activar este dispositivo si considera, a partir de su labor de seguimiento de las reformas, que Rumanía o Bulgaria no están preparadas para la adhesión.
Rehn recordó que durante el mes de marzo había visitado Sofía y Bucarest para comprobar sobre el terreno la marcha de los preparativos de adhesión. En el caso de Bulgaria, señaló que en los últimos años ha realizado "progresos constantes" pero debe continuar los preparativos para su integración, en particular en la reforma del sistema judicial y la lucha contra la corrupción y el crimen organizado.
Por lo que se refiere a Rumanía, afirmó que este país ya ha empezado a tomarse "en serio" los requisitos de acceso, en particular en el campo de la reforma del sistema judicial y la lucha contra la corrupción. En otro área clave, la competencia, ya ha cumplido su obligación de presentar su plan nacional para la reestructuración del sector del acero.
Además de su retraso en cuanto a las reformas políticas y económicas, los dos países están muy lejos del nivel de vida de los Veinticinco. El PIB por habitante se eleva a 2.500 euros al año en Bulgaria (7,8 millones de habitantes) y 2.200 euros en Rumanía (21,7 millones de habitantes), mientras que asciende a 8.500 en Letonia, que es el país más pobre de la UE.
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