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El trabajo doméstico se ha convertido en la esclavitud del siglo XXI, afectando más a mujeres y menores, principalmente niñas
Según la prensa mexicana estudios del Instituto Nacional para las Mujeres indican que en México hay 1,5 millones de personas que trabajan como empleadas domésticas, el 95 por ciento son mujeres. La mayoría de ellas trabajan bajo la modalidad de "entrada por salida" (con horarios fijos) y el 50 por ciento gana alrededor de 70 dólares al mes. Es el caso de Angélica que llegó hace cinco años a la capital mexicana para trabajar en el servicio doméstico. Aunque su empleadora dice que es como su hija, nunca pudo ir a la escuela, no tiene vacaciones, gana menos de dos dólares al día y es la primera en levantarse y la última en irse a dormir. Se trata de personas que en general provienen de zonas rurales, con escasa educación y que trabajan toda su vida en lo mismo. Aunque las leyes locales indican que los empleadores tienen la obligación de brindarles un salario digno, hospedaje, alimentación y gastos médicos, esos compromisos raramente se cumplen, dicen los estudios. De acuerdo a la organización humanitaria Human Rights Watch, "las trabajadoras de casa particular realizan esencialmente a cambio de un salario las tareas que la sociedad espera de la mujer del hogar gratuitamente". Un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), señala que al menos dos millones de niños, y principalmente niñas, están vinculados al trabajo doméstico en América Latina y el Caribe. Se trata de menores que son víctimas de diversos tipos de explotación, desde malos tratos verbales y emocionales hasta el abuso sexual y la violencia física. |