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“Estamos horrorizados de vover a casa, hay muchos problemas » declaraba ayer un joven senegalés al ser transportado y custodiado por policías marroquíes en un avion de la compañía nacional de Marruecos.  Este joven intentaba por tercera vez alcanzar tierra española, y asegura que será su última tentativa. Sin embargo, todo parece indicar que muchos de estos jóvenes que serán repatriados en las próximas horas volverán a intentarlo a la primera oportunidad. El diario El país indica que existen unos 3.000 inmigrantes clandestinos escondidos cerca de Algeria esperando el momento de intentar pasar la frontera española. Mientras MsF elevaba la voz en nombre de esos cientos de jóvenes abandonados en el desierto, tal y como se pronunciaba ayer por ejemplo el antiguo ministro de sanidad francés, Bernard Kouchner, “me duele el alma en pensar que la gente muere en este momento por encontrar agua en el desierto” declaró. Médicos sin Fronteras les ha visto, hay cientos de personas que no tienen que comer, que no tienen agua y que son abandonados sistemáticamente por el Gobierno marroquí en el desierto. A excepción del año 2003 cuando fueron evacuados un notable grupo de nigerianos, las autoridades marroquíes habitualmente se contentan con abandonar a los inmigrantes en el desierto de la frontera con Algeria ya que las organizaciones humanitarias han denunciado continuamente estas prácticas. Ahora la Comunidad Internacional, Naciones Unidas elevan sus plegarias rogando un trato digno para estas personas y ruega a las autoridades marroquíes que cumplan con los Derechos Humanos. Mientras Marruecos que comenzó ayer lunes a reenviar por avión a varias centenas de inmigrantes que esperaban poder pasar a Europa, y que realizará otras expulsiones para los próximos días, ha hecho un llamamiento precisamente a las organizaciones internacionales para que les ayuden en esta tarea. Por su parte, el Gobierno español no ha podido hacer oídos sordos a la petición ciudadana de la intervención en este problema. De hecho, en una rueda de prensa conjunta con su homólogo ruso, Serguei Lavrov, y horas antes de iniciar su viaje a Rabat para tratar el fenómeno de la inmigración, el ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, Miguel Ángel Moratinos, afirmó ayer que el Gobierno español no se quedará de "brazos cruzados" ante el drama de los subsaharianos que están en territorio marroquí y anunció que España ayudará a Rabat en el tratamiento humanitario hacia los inmigrantes irregulares. Moratinos insistió en que la opinión pública española tiene que ser consciente de que los últimos acontecimientos migratorios no son "una crisis española ni siquiera una crisis hispano-marroquí", sino que se producen "sencillamente" porque España es la frontera más próxima a África y el lugar donde existe el mayor diferencial de renta per capita del mundo.
El secretario gneral de Naciones Unidad Kofi Annan, también afirmó ayer lunes que la comunidad internacional debe buscar una solución efícaz para resolver este problema, ya que “el desplazamiento de personas va a continuar” señaló.
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